Cabalga a lomos de tu alma

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Momentos…

Nuestras vidas se rigen por esos pequeños lapsos de tiempo en los que vivimos, desde el vaivén de nuestros corazones melancólicos hasta la respiración más  arritmica de las emociones mas fuertes. Sea cual sea esa sensación o  la duración de la misma depende completa y absolutamente de nosotros mismos, esas decisiones e incluso esos cambios de dirección en nuestro camino marca un antes y un después en nuestras vidas.

Quizás nos equivoquemos, quizás confundamos las rectas con las curvas, quizás comencemos una huida desesperada de un refugio seguro para buscar la emoción de la aventura, quizás viajemos solos, quizás… Sólo caminemos nuestro propio sendero para encontrarnos de bruces con nuestro destino.

Muchas personas no lo entenderán, otras criticaran, sea cual sea la reacción de tu alrededor debemos tener en cuenta que los “momentos” dependen única y exclusivamente de nosotros mismos y que no existe ni un juez ni un verdugo que tenga potestad alguna en nuestro destino.

La vida nos pone en situaciones en “momentos” que no hemos elegido necesariamente,  pero igualmente debemos enfrentarnos a ellos. No hay más fantasmas que las decisiones que olvidamos tomar, pues volverán una y otra vez… Como alma renegada en busca de la redención.

Es tiempo de tomar decisiones, sea cuál sea el fin de las mismas, recordad que somos jinetes de nuestras almas y que las riendas están en nuestras manos.

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¿Cuestión de percha o clase?

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Percha o clase… Clase o percha… Indistintamente del orden que poseen y con su diferentes connotaciones, es cierto que quizás sean palabras no muy extendidas en otros territorios, pero aquí donde vivo y resido “euskal herria” son palabras que forman parte del vocablo coloquial.

La percha tiene su raíz en su forma literal, haciendo referencia al uso de la misma… Y sin distanciarnos mucho de esa realidad tenemos la percha como algo innato, es decir; que nacemos con ello.

Definiendo nuestra estructura e imagen que a la par trasmitimos a los demás y por lo tanto con lo que nacemos.

Por contra pero de la mano y siendo el complemento perfecto tenemos la clase… Son el reflejo de la educación, de los valores y principios que residen en nuestra mente. Perteneciendo a la parte más intrínseca de nuestra personalidad y por tanto mejorable y maleable… No se si esto último es bueno o malo, pero forma parte del torbellino interno de emociones que forman muestra personalidad.

Opino que con la “percha” se nace y la “clase” se adquiere. No  nos dejemos engañar por la clásica apariencia que “dios” dio algún@s… Recordad la desilusión que nos llevábamos cuando eramos niños al comprar el clásico y enorme paquete de patatas, que al abrirlo estaba prácticamente vacío y lleno de aire.

Qué irónico verdad?

¡Mochila cargada de valor, siempre!

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Hoy he leído un artículo que me ha dejado un tanto pensativo, el cual me ha parecido muy interesante.

Decía así…” Si cargamos nuestros pesos todo el tiempo, más pronto o más tarde, ya no seremos capaces de continuar, la carga se irá volviendo cada vez más pesada. Lo que tienes que hacer (soltar el peso), Lo mismo sucede en nuestras vidas, comenzamos a cargar sobre nuestros hombros, odios, rencores, preocupaciones de todo tipo, cargamos el futuro sin saber si mañana estaremos en este mundo. Llegará un momento en que tanto peso nos derrumbará, vendrán frustraciones, decepciones, desilusiones que nos deprimirán de tal manera que ya no podremos continuar. ¡Acuérdate de soltar el vaso! “

Resulta que en esta vida precisamente lo que mas nos cuesta “objetivos, sueños… ” Están llenos de dificultades y grandes pesos que soportar “enfados, preocupaciones, miedos, frustraciones… ” Soportar todo eso no es malo sino bueno, eso nos dice que nuestros objetivos lo merecen y cuanto más ardua, dura y difícil sea la tarea más grata será la recompensa. Todo esa carga nos ayuda a sentir que relamente hay un motivo por el que luchar y un sueño que alcanzar.

Lo tenemos delante, lo oímos, como nos reclama tan ansiada atención, la cual se convierte en artífice de la amada recompensa… Pero lo ignoramos o simplemente nos acomodamos en el refugio de nuestros temerosos corazones que nos susurran y nos adormecen con la clásica canción; – ¡no lo conseguiré!, ¡es grande la carga que soportar!, ¡me frustraré, me odiaré!, ¡guardaré mucho rencor a aquel que dificulte mi camino!

Nadie dijo que fuera fácil, ni cómodo. Una vez tomada la decisión no vale a mitad de camino soltar el peso, sentarnos y rendirnos… De que sirve emprender el camino sin convicción ni tenacidad. solo concibo una manera de librarnos de tantas cargas y siempre es llegando a la cima, solo entoces y desde el punto mas alto es cuando sabremos que todo lo pasado ha merecido realmente la pena. Lo más divertido es que una vez saboreado, queremos repetir. Y Que en la vida para reír primero hay que llorar antes, que para ganar hay que perder y para amar hay que odiar. Es tan nimia la línea que separa ambos extremos que es inpensable renunciar a cualquiera de ellos, sobre todo para comprender y valorar las cosas buenas y malas.

Cuanto más duro y más peso soporten nuestros hombros… Cuando la cabeza nos invite y nos de mil motivos para soltar la carga… Cuando el camino se embarre y cada paso parezca un imposible… Solo entoces nos pararemos un minuto y respiraremos profundamente… El olor a sudor, a barro y a la humedad que recorre cada centímetro de nuestro cuerpo nos inundara de sensaciones y razones por las que apoyar una mano sobre la rodilla y continuar sin dudas.

Nada que merezca la pena se consiguió sin esfuerzo

Patito feo

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Es Estúpidamente cierto como la ropa, el maquillaje, unos zapatos o un buen perfume llena los depósitos de confianza y seguridad hasta llegar a limites puramente irracionales. Cada día que pasa y me cruzo con estos “corderitos” creo más en esta teoría. Muchas veces me pregunto; ¿Cuál es el objetivo de tanto “postureo”?, ¿Son necesarios tantos adornos “cual árbol de Navidad” para resaltar?, victimas del glamur o déficit de confianza, sinceramente… Me quedo con la segunda.

La explicación es bien sencilla… Solo tenemos que salir un fin de semana por el bar o la discoteca de moda, pedirnos un buen “gin tonic, es clave” y observar. Solo en el ambiente se comienza a respirar un aroma diferente a todos los perfumes que nos podemos encontrar en la clásica tienda de “Douglas”. La gente tiene al milímetro calculado todo su vestuario, tanto para enseñar, para demostrar, para encantarse como para valerse un mínimo y sentirse bien.  Eso es una realidad no se trata de que este bien o mal si no de enfocarlo de diferente manera, porque de que vale tener el mejor vestuario si una vez en casa solo y desnudo, delante del espejo, no sentimos aquella poderosa y necesaria seguridad. De que servirá el gasto de todo ese dinero, el tiempo invertido en enmascarar nuestro cuerpo, nuestra piel y nuestra alma si no abrazamos lo que realmente somos. Es como echarte veinticinco perfumes a la vez, ¿sabrías definir algún olor?
No hay mejor olor que nuestra piel, no hay mejor tacto que el roce de un cuerpo desnudo, no hay mejor sabor que unos labios húmedos, no hay mejor vista que un sincero desnudo y no hay mejor susurro que el de tu alma. Mírate, acéptate y quiérete son las palabras claves para que cualquier aditamento por pequeño que sea te haga sentir grande. No importa ni el zapato ni el color, solo importa quien lo lleva.

Ten presente que por mucha chapa y pintura que tengamos, lo unico que marca la diferencia  es el motor.

“- ¿Ya esta? – ¿Has terminado? – ¡NO! Aún no… “

no te rindas

Hace tiempo de mi primera caída y en todas y cada una de ellas siempre he procurado levantarme lo mas rápido posible. No importaba lo duro, difícil y doloroso que fuese. A veces entre lágrimas llenas de un pundonor salvaje y otras por mera obligación, manteniendo una postura estoica por amor propio y obligada por un miedo irracional y estúpido por el mero espectador de tus tropiezos.

Prometiéndome una y otra vez “iluso de mí” en cada lagrima, por cada gota de mi sudor y la sangre de mis heridas que no volverá a ocurrir, pero ocurre… De ahí esa magnífica y grandiosa frustración que sentimos, no por tropezar si no por qué tenemos la certeza de que según nos estamos levantando nos volveremos a caer.

Debemos levantarnos, tan cierto y real como el latido de nuestros corazones… Pero quizás no tan rápido. Los pequeños detalles son los que marcan las grandes diferencias.

“Ganemos perspectiva sin perder el equilibrio”

Lazos

Lazos…

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Unión, vinculo que creamos con la interacción con otras personas. Cuanto más intimo, más fuerte son sus nudos y encrudece la separación de ambos cabos.

Tanto un extremo como el otro está condicionado a coexistir, ya sea por intereses propios, amor, amistad o por un simple saludo. Todo comienza con un “hola” y termina con un “adiós”, bueno… A decir verdad, solo es el principio y el final de una historia, quizás la parte sencilla de la misma. La cuestión es que todos estamos condicionados a la creación de los mismos, sin excepción. Desde la más sutil de las miradas hasta la sonrisa mas picara, todo eso sin pronunciar ni una sola palabra. Pero aún así, no somos conscientes de los vínculos que estamos creando, hasta que es demasiado tarde.
A veces, no nos importa y en cambio otras si… verdaderamente cada segundo, minuto, hora, día, semana, mes e incluso años que perdemos o ganamos. creamos y afianzamos nuestras almas, en la amistad y en el amor.
Con la consecuente responsabilidad y carga emocional que en muchas ocasiones no somos capaces de soportar. Tal tensión no es viable y al final se convierte en una carga muy, muy pesada, que hace temblar la razón más racional, reflexiva que en ese momento podemos hallar en nuestro interior.

Lo mejor será fluir y cabalgar sobre cada hilo que sin quererlo tejimos con esa primera mirada. Sin cerrar los ojos miraremos a derecha e izquierda, en el primero el corazón y en el segundo la razón.
” En la adversidad, es cuando la cabeza debe prevalecer siempre al corazón”

Recuerda

Cuándo estes a punto de rendirte, recuerda por lo qué luchas. Levanta la cabeza, camina erguido y lleno de confianza, toma decisiones, comete errores, pero siempre aprende y sabrás que tuviste el valor de afrontarlas.

Se un valiente lleno heroicidad y épica, no un héroe imprudente, temerario e ignorante, salido de un cerebro que lidia con la pubertad y la madurez. Tan cerca de salir de uno como tan lejos de enterarse de que el bello púbico no representa la misma.

Utiliza todas y cada una de tus virtudes, aprovechate de tus defectos, adiestra tus manías y sonríele siempre a la adversidad. Da gracias a tus amigos e invitales a brindar a los no-amigos.

Apunta alto sin perder detalle de tus pies sobre tierra firme y sueña despierto. Recuerda el ayer, afianzate en el hoy y no pierdas de vista el mañana.

Se tu mismo… Esa es la única regla que no debés romper. Sabés cuáles son tus limites, te conoces a la perfección, no debés titubear en tus decisiones. Tu corazón te guiará porque en cada latido sabrás q estás vivo, que estas a tiempo…

¿Empezamos?